ArchTeX, una iso en modo live de Archlinux para usuarios de TeX, maquetadores y diseñadores gráficos (I)

Este pequeño proyecto nació de una necesidad personal, pues deseaba contar con una distribución actualizada de TeXlive que fuese portátil y pudiese correr en modo «live» sobre un sistema GNU / Linux. Así que, tras cotejar las diferentes posibilidades, decidí ponerme manos a la obra con Archlinux y su excelente herramienta archiso, mediante la cual se puede crear una ISO personalizada del sistema. Escogí Arch por ser mi distro de cabecera (junto a Manjaro), pero también por su gran simpleza y la posibilidad de contar siempre con las últimas versiones del software.

Pensé que este cocinado mío podría ser de utilidad a otros usuarios de TeX, o a maquetadores y diseñadores gráficos que desearan probar este sistema corriendo sobre Linux sin necesidad de instalar todo en su computadora. Por tanto, tras hacer algunos retoques y limar los últimos flecos, espero poder distribuir esta ISO próximamente, de manera oficial.

La ISO live ArchTeX lleva el entorno de escritorio LXDE y, junto a una distribución completa y actualizada de TeXlive, el usuario podrá encontrar un buen puñado de aplicaciones y recursos relacionados con la tipografía digital y el diseño gráfico en general: Scribus, Inkscape, el editor de fuentes Fontforge, LyX, TeXstudio, GNU Emacs con la extensión AucTeX, Geany, Gimp, tipografías libres, Pandoc, Libreoffice Fresh con el plugin writer2latex, visores de PDF, etc. A ello se le añade el navegador web QupZilla y el reproductor multimedia VLC.

Unas capturas de pantalla:

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¿Qué le pido a un libro?

¿Qué le pido a un libro? En principio, como tal libro, que su tipografía sea excelente. Y creo, junto a don Stanley Morison, que la excelencia de una tipografía se mide en términos de invisibilidad. Que el tipógrafo no se interponga entre lo que leo y yo como un camarero importuno. Tan sólo que me haga suave y fácil el viaje y no me pierda por sinuosas calles entre párrafos. Ni que me deje llorar con líneas huérfanas. Que funcione, cuando lo necesite, la venerable matemática y que la página tenga un buen color, pero que esa matemática no acabe deviniendo lastre, pues dos más dos, en el mundo, no siempre suman cuatro. Y que sepa usar la tinta más difícil, que es el espacio en blanco. Luego, a lo que leo, simplemente le pido que me guste, y, si es posible, que me enamore en un inagotable idilio. Que el libro viva y duerma conmigo, viaje conmigo, se desgaste conmigo. Que a pesar de nuestros momentos de silencio mutuo, sepamos encontrarnos a la vuelta del tiempo como dos viejos amigos que tienen mucho que decirse, cambiados, fragmentados por los días o las noches, y sin embargo, oh misterio, siempre los mismos. Que nunca se pudra, nuevo, en las estanterías, y que la intemperie dore sus páginas como un erudito otoño, pero que venga agotado de muchas deslumbradas primaveras. Y que algún día, tal vez, nos pida ser regalado: y es que no hay libro más vivo que el que cambia de manos.

Poesía y tipografía

Las normas de la tipografía no vienen del cielo sino de siglos de lectura y libros. Dejando de lado ciertos preceptos y caprichos regionales (que también, y por qué no, es agradable seguir), muchas de ellas tienen un gran sentido práctico y están destinadas a facilitar la lectura y no a torturar al lector. Por ejemplo, la composición en verso lleva sus propias normas. No tanto la composición de poesía, pues verso y prosa son, más que nada, convenciones de escritura y quien manda en la poesía es el oído. Esas normas, naturalmente, sólo las puede quebrantar el poeta, y por eso es necesario dialogar con él. Pero si el autor no dice nada entonces la tipografía actúa de oficio, prescribiendo que el sangrado izquierdo del poema debe ser el mismo que el del verso más largo centrado. Esto hace que los poemas tiendan hacia el centro de la página, y deja en el lector una grata sensación de equilibrio. Ver publicaciones de poesía donde todos los versos en todas las páginas queden a un margen fijo, y a no ser que el poema ocupe un libro entero como la Odisea, me parece simplemente espantoso.

Con programas de tipo DTP (Indesign, Quark, Scribus, etc), una forma de conseguir ese óptimo tratamiento de los versos es, por ejemplo, tirando de la herramienta de tabulación. Un poco cansado pero, bueno, no imposible. Yo prefiero picar código y usar TeX, que es mucho más preciso y versátil.

Dentro del mundo TeX una orden muy básica (usando el macropaquete «verse» para LaTeX), podría ser \settowidth, que admite dos argumentos: el primero (\versewidth), sería la anchura máxima del poema que queremos declarar. El segundo, el propio verso más largo del poema. Luego podríamos complicar la cosa todo lo que quisiésemos, por supuesto. Finalmente, nos quedaría encerrar todo el poema en un entorno “verse”, para decirle a TeX, cuando compile, que le entregamos versos y que los trate como tales. Y TeX, tan refinado él, así lo hará.

Baste un ejemplillo antiguo, que he rescatado de un disco duro, del código fuente que realicé para el excelente libro de Juan Andrés García Román Poemas a la noche y otra poesía póstuma y dispersa (Rilke), publicado en 2008 en DVD Ediciones. Éste sería el código fuente de un poema del libro (basta un copia/pega). Y, en la imagen, la página que devolvió TeX tras la compilación.

 

\poemtitle{PARA NIKÉ}

\settowidth{\versewidth}{cada gota en la gruta, temblando con brazos}

\begin{verse}[\versewidth]

Todas las voces de los arroyuelos, \\
cada gota en la gruta, temblando con brazos \\
de debilidad llenos,\\
las restituyo al dios

y festejamos el ciclo.

Cada giro en el viento\\
fue llamada o temor para mí;\\
cada descubrimiento en lo profundo \\
me hizo otra vez un niño---,

y yo sentí: lo sé.

Oh, lo sé, yo he sentido \\
el ser y la mudanza de los nombres;\\
en lo interno de un fruto ya maduro\\
reposa la semilla originaria,

pero multiplicada al infinito.

Porque lo rige un vínculo divino,\\
se eleva la palabra hasta la evocación,\\
pero en lugar de desaparecer, \\
se alza en el ardor del cumplimiento,
sin daño, mientras canta.\\

\end{verse}

\pieverso{Muzot, diciembre de 1923}

 

Rilke_ejemplo

1700 notas en formato párrafo

La tipografía (tengo por máxima) siempre debe intentar complacer a los autores: pedid y se os dará. Sin ir más lejos, hace poco la autora de un libro que estoy maquetando me preguntó si no sería muy descabellado que todas las notas al pie fueran en un formato párrafo, es decir, las notas seguidas una tras otra, a la manera de los aparatos críticos. Tratándose de unas 1700 notas, un usuario de InDesign habría contestado que ni en sueños, pues el programa de Adobe no puede gestionar las notas con este formato, a no ser a mano y a ojímetro. Y esto no es demérito ni de InDesign ni de sus usuarios. Recordemos que el sistema de trabajo —básicamente visual— de este tipo de programas, que se remonta al viejo PageMaker, tenía como fin, más que los libros, los periódicos y revistas ilustradas, cuya confección se hacía bastante engorrosa con los antiguos medios de fotocomposición. InDesign hace perfectamente aquello para lo que fue pensado: maquetar, es decir (y hablando en sentido estricto), disponer los elementos en la página de acuerdo a un diagrama previo (maqueta). Y esto en un periódico, una revista, un simple cartel publicitario incluso, es la batalla principal. Pero InDesign y los programas por el estilo, precisamente por ese carácter visual, resultan bastante limitados y torpes para vérselas con los muchos y complejos procesos tipográficos que se dan en las páginas, párrafos y renglones de un libro. Y a veces el combate es cuerpo a cuerpo: entre palabras y entre letras. La buena noticia es que todo ese saber y destreza de los viejos cajistas no ha muerto. En el mundo digital y en el software libre (insisto) está más vivo que nunca con el sistema TeX y todo su apasionante universo: un refinadísimo cajista binario a la par que un lenguaje de programación de una versatilidad pasmosa. El libro se programa como un software, y se controla hasta el más mínimo de los detalles. Trabajando con TeX la pregunta nunca será si se puede hacer tal o cual cosa, sino cómo se puede hacer. A menudo la solución suele ser más de una o alguien ya la pensó antes y la tiene publicada, para compartirla, en forma de macropaquete. De modo que, para complacer la petición de la autora de las 1700 notas, decidí tomar como modelo esta disposición que aparece en uno de aquellos cuadernillos (ΑΘΗΝΑ) de griego de Berenguer, con cada nota separada por un guión.

berenguer

Meditada y establecida la estrategia, le damos a TeX todas las órdenes pertinentes y, es más, añadimos esta declaración: 0.5em plus.5em minus.1em, que es un espacio elástico entre el separador (la raya) y la nota anterior y posterior: medio cuadratín de base, con un margen máximo de otro medio cuadratín y un margen mínimo de -0.1 cuadratín. Y así, mi amiga ya tiene sus deseadas notas en estilo párrafo.

ejemplo_notas_parrafo

Fontforge y la edición de fuentes

Fontforge es un excelente y potentísimo programa para el diseño y edición de tipografías, desarrollado en origen por George Williams y mantenido actualmente por una entusiasta comunidad. Es software libre y se distribuye bajo licencia GPL, no sólo para GNU/Linux sino también para Windows y OsX. Contiene las herramientas necesarias para crear una fuente, o familia de fuentes, desde cero. Pero para aquellos a los que las Musas no les llaman por esos intrincados caminos también puede ser muy útil, a la hora de editar una fuente, tanto a nivel gráfico como de software. Por ejemplo, un caso de hace unos días. La fuente Asea, diseñada por Yorgos Douros, que es una muy lograda recreación del estilo Didot para representar el griego, dispone de dos glifos para el carácter de la beta: el de la beta «normal» (U+03B2) y el de la beta curvada sin descendente (U+03D0), nombrada en Unicode como «Greek Beta Symbol» o como «Curled Beta». La tradición francesa puso de moda usar dicha variante en mitad de palabra, y es un efecto que a mí me encanta, pero no es cosa de hacerlo a mano, claro. Basta con editar la fuente en Fontforge y aplicar una etiqueta open type de sustitución contextual. Se define una cadena condicional de caracteres, se verifica que todo funciona en la ventana de métricas y en un periquete ya podemos componer con nuestra bonita Didot a la manera francesa, en LuaTeX con el macropaquete Fontspec.

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