1700 notas en formato párrafo

La tipografía (tengo por máxima) siempre debe intentar complacer a los autores: pedid y se os dará. Sin ir más lejos, hace poco la autora de un libro que estoy maquetando me preguntó si no sería muy descabellado que todas las notas al pie fueran en un formato párrafo, es decir, las notas seguidas una tras otra, a la manera de los aparatos críticos. Tratándose de unas 1700 notas, un usuario de InDesign habría contestado que ni en sueños, pues el programa de Adobe no puede gestionar las notas con este formato, a no ser a mano y a ojímetro. Y esto no es demérito ni de InDesign ni de sus usuarios. Recordemos que el sistema de trabajo —básicamente visual— de este tipo de programas, que se remonta al viejo PageMaker, tenía como fin, más que los libros, los periódicos y revistas ilustradas, cuya confección se hacía bastante engorrosa con los antiguos medios de fotocomposición. InDesign hace perfectamente aquello para lo que fue pensado: maquetar, es decir (y hablando en sentido estricto), disponer los elementos en la página de acuerdo a un diagrama previo (maqueta). Y esto en un periódico, una revista, un simple cartel publicitario incluso, es la batalla principal. Pero InDesign y los programas por el estilo, precisamente por ese carácter visual, resultan bastante limitados y torpes para vérselas con los muchos y complejos procesos tipográficos que se dan en las páginas, párrafos y renglones de un libro. Y a veces el combate es cuerpo a cuerpo: entre palabras y entre letras. La buena noticia es que todo ese saber y destreza de los viejos cajistas no ha muerto. En el mundo digital y en el software libre (insisto) está más vivo que nunca con el sistema TeX y todo su apasionante universo: un refinadísimo cajista binario a la par que un lenguaje de programación de una versatilidad pasmosa. El libro se programa como un software, y se controla hasta el más mínimo de los detalles. Trabajando con TeX la pregunta nunca será si se puede hacer tal o cual cosa, sino cómo se puede hacer. A menudo la solución suele ser más de una o alguien ya la pensó antes y la tiene publicada, para compartirla, en forma de macropaquete. De modo que, para complacer la petición de la autora de las 1700 notas, decidí tomar como modelo esta disposición que aparece en uno de aquellos cuadernillos (ΑΘΗΝΑ) de griego de Berenguer, con cada nota separada por un guión.

berenguer

Meditada y establecida la estrategia, le damos a TeX todas las órdenes pertinentes y, es más, añadimos esta declaración: 0.5em plus.5em minus.1em, que es un espacio elástico entre el separador (la raya) y la nota anterior y posterior: medio cuadratín de base, con un margen máximo de otro medio cuadratín y un margen mínimo de -0.1 cuadratín. Y así, mi amiga ya tiene sus deseadas notas en estilo párrafo.

ejemplo_notas_parrafo